En la costa sur del país encontramos pueblos de gran belleza. Tal es el caso de Brigthon, famoso por ser un importante centro turístico. Fue a mediados del siglo XVIII cuando se pusieron de moda entre las clases altas inglesas los baños de mar, siendo Brigthon uno de los lugares elegidos para disfrutar de la playa y las aguas atlánticas. No debemos olvidarnos de conocer el Pabellón Real, el museo de Arte, el museo de Historia Natural y el extravagante Palacio Pier, elevado sobre el mismo mar.
Siguiendo la costa en dirección oeste llegamos a otras dos importantes localidades: Portsmouth y Southampton. La primera es la sede de la mayor base naval de Inglaterra y el principal lugar de la bulliciosa península de Portsea (enfrente está la Isla de Wight), mientras que la segunda es el lugar desde donde partían los grandes transatlánticos como el Titanic y el Queen Mary, desde su puerto también partió el barco Mayflower con los primeros colonos ingleses de Norteamérica.
En la costa sur más oriental no debemos pasar de largo de Dover, cuya mayor atracción es su castillo, un impresionante complejo defensivo que se comenzó a construir en el año 1168. Es una parada idónea antes de seguir hacia el norte y llegar a Canterbury, una de las ciudades más interesantes de todo Inglaterra. Podemos ver el Royal Museum, la abadía de St. Augustine, la catedral, la torre de St. George y el Canterbury Heritage Museum, entre otros lugares de enorme valor histórico.