Quien vaya en el ferrocarril del Schilthorn a Mürren se traslada a otra época: el pueblo habitado a más altura del cantón de Berna es todo un mundo aparte. Situado en una solana sobre el valle de Lauterbrunnen cuida su encanto nostálgico con fachadas de madera quemadas por el sol, mesones con techos de madera trabajada y hoteles modernistas. Y en sus calles, las criaturas juegan sin peligro alguno. Porque este pueblo típico de los Walser está libre de coches. Aparte de las sensacionales vistas, (...)