La llegada a Gizeh es un espectáculo que cautiva a cualquier turista. Allí, frente, a esas tres pirámides, frente a la Esfinge, uno no puede más que dar la razón a quienes, años antes, pusieron su pie en esa misma necrópolis para admirarla. No es de extrañar la fascinación de Herodoto, quien escribió que Keops había dejado tras de sí toda una obra colosal; o de Diodoro, uno de los famosos historiadores de la Antigüedad, o de personajes más modernos como el propio Napoleón Bonaparte. Las Pirámides de (...)